Crucero por el Sena de noche y al atardecer

Es el mismo recorrido y el mismo precio, pero no es el mismo plan. De noche, París deja de ser una ciudad que se mira y pasa a ser una ciudad que se refleja: los puentes iluminados se duplican en el agua y los monumentos aparecen recortados contra el cielo.

El Pont Alexandre III sobre el Sena al atardecer, con la Torre Eiffel al fondo

A qué hora reservar

El momento con mejor resultado es embarcar poco antes de la puesta de sol: sales con luz, ves el cielo cambiar de color sobre el agua durante la travesía y vuelves con la ciudad ya encendida. Aquí juega a tu favor que el billete no lleve hora asignada: puedes decidir sobre la marcha, mirando cómo va la tarde. Como el atardecer varía mucho a lo largo del año — en junio pasa de las diez de la noche y en diciembre cae sobre las cinco —, comprueba la hora concreta del día de tu visita.

El centelleo de la Torre Eiffel

Cada hora en punto, desde que anochece, la Torre Eiffel destella durante cinco minutos con miles de luces blancas. Verlo desde el agua, con la torre entera encima, es una de esas cosas que justifican por sí solas elegir una salida de noche. Si tu crucero coincide con una hora en punto, procura estar en la cubierta exterior un par de minutos antes.

Un par de consejos

Sobre el agua refresca bastante más que en tierra, incluso en verano: lleva algo de abrigo si quieres quedarte fuera en la cubierta, que es donde se ve. Y si vas a hacer fotos, apoya el móvil en la barandilla: con poca luz y el barco en movimiento, el pulso no basta.

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