París con niños

Con niños, el enemigo no son las distancias: es la cola y el rato de pie. Los planes que funcionan en París son los que tienen un principio y un final claros, duran poco más de una hora y ofrecen algo que mirar todo el rato.

El crucero, el plan más agradecido

Va sentado, dura una hora, y por la ventana van pasando la Torre Eiffel, Notre-Dame y los puentes sin que haya que convencer a nadie de seguir andando. La tarifa infantil llega hasta los 13 años y los menores de 4 no pagan. Si el día viene torcido, es el plan que lo salva: hay zona cubierta si llueve y no hay cola de pie bajo el sol.

Niño 10,00 €

Crucero por el Sena al atardecer pasando junto a los muelles de París

El Arco: gratis, pero valora los escalones

Los menores de 18 entran gratis, así que en familia sale muy a cuenta. El pero son los 284 escalones de una escalera de caracol estrecha, sin ascensor disponible: con niños que ya caminan bien es una aventura, pero con un bebé necesitarás portabebés porque el carrito no sube. La terraza, eso sí, tiene barandilla alta y es segura.

Lo que no cuesta nada

Los jardines de Luxemburgo son el mejor parque de la ciudad para gastar energía: hay barcos de vela para alquilar en el estanque, un carrusel y una zona de juegos. El Campo de Marte, a los pies de la Torre Eiffel, tiene césped donde tumbarse a esperar el centelleo de la hora en punto. Y en el Sacré-Cœur, el funicular cuesta un billete de metro y les hace más ilusión que la propia basílica.

Lo que conviene evitar

Los museos grandes en horario de tarde, cuando ya vienen cansados, y encadenar dos monumentos el mismo día. Un plan por la mañana y otro después de comer es el ritmo que aguanta cualquiera; tres es donde empiezan los llantos.

Por qué reservar aquí