Qué hacer en París si llueve

Llueve bastante en París, sobre todo entre octubre y marzo, y casi nunca lo suficiente como para arruinar un día: son chubascos cortos más que aguaceros. Con un plan de reserva, un día gris puede acabar siendo el más bonito del viaje, porque la ciudad se vacía y la piedra mojada refleja las luces.

El crucero navega igual

Los barcos tienen zona interior acristalada además de la cubierta al aire libre, así que la travesía se hace llueva o no. Y el río bajo la lluvia tiene lo suyo: menos gente a bordo, los muelles brillantes y los puentes desdibujados. Como el billete no lleva hora asignada, puedes esperar a que escampe y subirte a la siguiente salida.

Los pasajes cubiertos

Son galerías comerciales del siglo XIX con techo de cristal, concentradas sobre todo en los distritos II y IX. La Galerie Vivienne, el Passage des Panoramas y el Passage Jouffroy se encadenan casi sin salir a la calle, y dentro hay librerías de viejo, cafés y tiendas que llevan ahí más de un siglo. Es el plan de lluvia por excelencia y no cuesta nada entrar.

El Arco, con matices

La subida y el museo interior están a cubierto, pero la terraza es al aire libre y con lluvia fuerte o viento el monumento puede cerrarla por seguridad. Si el día viene muy revuelto, mejor dejarlo para otro momento del viaje: la gracia de subir es la panorámica, y con nubes bajas no se ve nada.

Otros refugios

Los grandes almacenes del bulevar Haussmann tienen cúpulas de vidrio que merecen la visita aunque no compres nada. Las iglesias grandes están abiertas y son gratis. Y los museos, claro: si vas a entrar en uno, un día de lluvia es exactamente el día correcto, porque no estás sacrificando buen tiempo en la calle.

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