París gratis

París tiene fama de cara y la merece en parte, pero buena parte de lo que la hace memorable no se paga: la ciudad se ve andando, y los mejores momentos suelen ser los que ocurren en la calle.

Monumentos que no necesitan entrada

La tumba del Soldado Desconocido, bajo la bóveda del Arco del Triunfo, es de acceso libre: está a nivel de calle y la llama se reaviva cada tarde a las 18:30 en una ceremonia breve que cualquiera puede presenciar. Lo que se paga es subir a la terraza. El interior de las grandes iglesias tampoco cuesta nada, y el exterior de Notre-Dame desde la orilla izquierda es una de las mejores vistas de la ciudad.

Y si tienes menos de 26 años, tampoco pagas el Arco

Los menores de 18 entran gratis sea cual sea su nacionalidad, y de 18 a 25 años tampoco pagan los ciudadanos de la Unión Europea ni los residentes legales en Francia. Es la exención que más se desaprovecha, casi siempre por no llevar el documento encima: sin DNI o pasaporte se paga la tarifa completa por muy joven que se aparente.

Miradores que no cuestan nada

La explanada del Sacré-Cœur, en lo alto de Montmartre, da una panorámica de todo París sin pagar un céntimo, y al atardecer se llena de gente sentada en las escaleras. El Trocadéro ofrece la vista frontal de la Torre Eiffel, que es la foto que todo el mundo busca. Y los muelles del Sena, Patrimonio de la Humanidad, se recorren enteros a pie.

Notre-Dame y la Isla de la Cité iluminadas al anochecer desde el Sena

Museos gratis el primer domingo

Varios museos nacionales abren gratis el primer domingo de cada mes, aunque conviene mirarlo antes porque no todos lo aplican igual ni en la misma temporada. Ese día hay bastante más cola de lo habitual: si tu viaje es corto, quizá compense pagar y entrar sin esperar.

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